Los últimos años, los peruanos hemos sido victimas y testigos de como los medio de comunicación no paga como la radio y televisión nacional han construido por medio de programas donde se ensalza lo banal y lo sensorial al extremo, una nueva imagen de lo que debería ser el joven peruano, y de lo que debería buscar para ser feliz, cuerpos musculosos, y mentes idiotas y débiles, modelos auspiciados por la sociedad consumista. Algunos dirán que somos libres de elegir los programas que deseamos ver, y que uno de los principios de la "democracia" es la libertad de expresión, y demás clichés propios de las personas que creen en el sistema, pero si en la mayoría de canales de señal abierta en su horario de mayor audiencia pasan los mismos programas pero con diferentes personajes, ¿Que se puede escoger?, parecería que existe un guion oculto tras todos estos programas, que son la repetición de un modelo, que se copia y calca al infinito, donde los héroes son personas que ni siquiera tienen en claro quienes son, que son la imagen de una sociedad que a perdido los lazos afectivos y que se va desquebrajando poco a poco, como una pared mal pintada atacada por el sol y la contaminación ambiental, Publico lector que esta sobre los 30 años ¿Ustedes se podían imaginar que esto sucedería?, ¿Que la televisión que muchas veces en nuestra juventud nos mostró el mundo y cosas interesantes, y alimento nuestros sueños se halla convertido en un escenario donde nos muestran modelos que minan y destruyen nuestro desarrollo personal?, personalmente, la redacción no lo puede creer, ya no se puede elegir, es el mismo menú pero impreso en diferente papel. Pero no todo es tan negativo, en estos tiempos tan obscuros, casi medievales, donde los extirpadores de idolatrías han vuelto a la ciudad para reclamar sus muros, y la gente cree en dioses con cuerpos apolonicos y cerebros vacíos, ya que una nueva juventud, no sabemos si con rumbo, pero contestatarios al fin, se han dado cuenta que todo lo que presentan estos programas es una basura que solo quiere imbecilizar a los jóvenes, a sus contemporáneos, y han alzado su voz de protesta, portando como pancarta que los jóvenes no son idiotas y saben que es lo desean los medios.......este grito desesperado, lleno de esperanza nos alegra, así sea equivocado o no, ya que demuestra que aun existen jóvenes que quieren escapar de estas etiquetas que la sociedad te quiere poner en la frente, y de los patrones de comportamiento que te obligan a seguir, y ese acto de rebeldía, demuestra que nuestra sociedad, la base juvenil de la misma, esta viva, y no es idiota.
Para todos estos jóvenes que aun leen y se deleitan haciéndolo, no hablo de los adultos lectores del blog, ya que siempre lo han echo, publicamos la segunda parte del ensayo de nuestro nuevo colaborador. Esta vez va un poco mas lejos, tratando de incendiar la pradera por medio del amor, bueno, allá el..........
EL Amor: Herramienta de Libertad en la Sociedad Moderna
II
El
amor es algo que se construye de a pocos, en base a la confianza, el respeto, y
el sacrificio. La confianza es la puerta que uno abre al que desea compartir su
vida, el respeto es aceptar a la persona que uno ama por lo que es no por lo
que representa, y el sacrifico es dar sin esperar recibir con el único fin de
que la persona amada se libere, y así construya ella misma su propia
personalidad. Cuando el amor es mutuo, y ambas personas se aman, se crea una
chispa que prende fuego a todos los supuestos que teníamos sobre la creencia
egoísta de que el éxito depende solamente de los logros económicos personales:
que lo material, lo superestructural, lo banal, eran la base de nuestra
felicidad. Luego que se ha encontrado el
amor, y comienza a dar frutos en una relación sana y creativa, lo
superestructural pasa a segundo plano….”Podemos vivir comiendo pan duro todos
los días, pero estamos juntos”. Si la relación
crece en base a estos tres conceptos tiene la tierra suficiente, bien abonada
y preparada para que se desarrolle.
III
La
satisfacción física inmediata que el sexo provoca, esa “Petite mort”, que deseamos una y otra vez repetirla en un afán
suicida nos es impuesta por nuestra sociedad consumista, que ve en el sexo, un
producto que se puede comprar y consumir como si se tratara de un bien
perecible. El aislamiento de las personas, la fragilidad de los lazos humanos,
y la falta de un compromiso con respecto a nuestras relaciones han generado un
declive en el sexo de calidad. Hace unos días en un programa de televisión le
preguntaron al señor Marco Aurelio Denegri, sobre la sexualidad en los tiempos
actuales, si se había incrementado su calidad por la gran masificación de la
pornografía, la liberación sexual, lo temprano de las relaciones sexuales entre
los adolecentes, etc., a lo que respondió….. “La calidad sexual ha decaído enormemente…..el problema es que no existe la potencia sexual
necesaria para ello…”. En cierto sentido su hipótesis es cierta, esto se
debe a la falta de amor en la relación. Durante este programa el entrevistado
afirmó que los resultados del informe que hizo Alfred C. Kinsey
en
1948 y 1953 respectivamente, no serian los mismo si se realizaran en la
actualidad, porque en la época que se hicieron, la potencia sexual era mucho
mayor que la de ahora. Si nos ponemos a analizar esta afirmación veríamos que
en la sociedad de la post guerra la idea
de amor era diferente a la de ahora, porque, para tener sexo y disfrutarlo
debía de haber un compromiso emocional de por medio, es decir, las parejas que se investigaron eran esposos,
parejas comprometidas e inclusive, amantes. Los lazos que existían en la
sociedad de post guerra, eran más
fuertes. El consumismo aún no invadía la vida emocional y privada. El amor bien
construido es el combustible de una relación sexual satisfactoria y plena, ya
que al existir confianza, las personas
que se aman se entregan completamente, sin restricciones, al saber que el otro,
el ser amado, es feliz también. La búsqueda de placer personal se transforma en
la búsqueda del placer del ser amado, y dar placer al ser amado produce un placer
aún más grande que el placer personal, ya que se exploran nuevos territorios,
aún inexplorados, que sin la confianza que da el amor, no se podrían descubrir.
La inmediatez del sexo fácil, y el obcecado afán de la sociedad moderna y de
los humanos por evitar el trabajo de conocer y mantener el amor ha destruido
nuestro erotismo y sensualidad, para convertirlo en una marca más de un
producto barato y fácil de conseguir.
IV
Cuando
una pareja basa su relación en el amor y no en la dependencia y la manipulación
sentimental, es posible que se atrevan a llevar una vida en común, y creen una
familia. Que importa si es solo una pareja, ya no son personas solas, si no,
una unidad con objetivos y proyectos de vida que les permitirán crecer como
seres libres. El fruto de esta unión puede materializarse en la aparición de
otro ser humano, es decir, un hijo. El tendrá que aprender a vivir y a amar, y
ésto solo lo logrará con la ayuda de sus padres, que a pesar de lo difícil que
es enseñar experiencias, porque son muy subjetivas y propias de cada uno,
tratarán de explicarle cómo amar y vivir, y él a su vez, cuando conozca a la
pareja con la cual compartir su vida, hará
lo mismo y así se irá construyendo una comunidad. Zygmun Bauman definió que los
fundamentos del amor en casi todas las culturas se resumen en ésta frase: “Ama
a tu prójimo como a ti mismo”, explicando que para amarnos debemos de amar a los
otros. Esta frase encierra una idea
básica, el amor no es para uno, es para los demás, reafirmando la importancia
fundamental de la sociabilización basada en el amor para el desarrollo
emocional del individuo. El ser humano
nace preparado para amar y para aprender a amar. Desde sus primeros años
relaciona la necesidad de afecto y cuidado, con sus padres, a los que luego, si
las relaciones familiares son sanas, respeta y ama. Este acto a su vez lo lleva
a respetarse y amarse, para luego poder así amar a los demás y a su comunidad para
que ese consumismo que nos minimiza como seres humanos no lo deprima y afecte.
Para lograr éste objetivo es necesario que los padres tengan un mínimo de
cultura psicológica para crear en sus hijos un espíritu templado y crítico; que
le permita sobrevivir en este mundo que alaba la inmediatez y que aísla al ser
humano vendiéndole la idea de que estar solo y no tener una relación seria y
comprometida es un símbolo de modernidad y triunfo. Esta es la trampa de la
sociedad moderna, o sociedad líquida como la llamó Bauman: Deshumanizarnos,
crear personas que solo sean consumidores, simples recipientes de estímulos
sensoriales, que trabajen sin un fin, en la maquinaria de ensamblaje que es la
sociedad moderna, para que otros, los que tienen el poder vivan a expensas de
su trabajo, creen ganancias y sigan perpetuando este modelo ad infinitun. El
primer objetivo hacia el cual la sociedad moderna ha dirigido toda su
artillería, es la familia, y las comunidades que no dependen del sistema
mercantilista que trata de ser impuesto en todo el mundo. La familia y la
comunidad es el núcleo donde nace el amor, en todas sus formas. Es el lugar
donde el ser humano aprende a amar y a ser amado, donde vive e interactúa con
sus semejantes, donde aprende a ser humilde, a ayudar a los demás, a
comprometerse con una causa, un bien común, lugar donde nacen las amistades
creadoras, y los compromisos a largo plazo que desembocan en la construcción de una comunidad fuerte y
justa. La sociedad moderna quiere destruir éste último relicto de humanidad,
extendiendo su opresión económica hacia éstas comunidades, y cuando esto no es
posible, por medio de la televisión, y los medios de comunicación, bombardear
la mente de los miembros de esta comunidad con modelos de vida que prometen la
felicidad inmediata. No solamente quieren apropiarse de nuestro trabajo, sino
también de nuestra mente y nuestros sueños. Es la eterna dialéctica de la lucha
de los oprimidos contra los opresores, los últimos tienen dinero, poder, y los
medios de producción necesarios para lograr sus objetivos, y los primeros lo
único que tiene para resistir y hacer frente a este continuo ataque, es su
amor, y su templanza moral. Esta es una lucha heroica.
Carlos Alberto Vega Vidal
Febrero 2015
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