Palabras de la redacción a manera
de un disculpa lo más formal posible…
Luego
de un largo descanso por obligaciones laborales el blog reinicia sus
publicaciones con algunos comentarios y artículos respecto a la vida cotidiana,
el cine, la música, el arte, la arqueología, la historia, etc…esperamos su comprensión,
y continuaremos publicando en la medida de lo posible…… bueno, aqui va un nuevo
artículo:
Divagaciones de un cinéfilo anacrónico
Escribir
un artículo, ya sea informativo, científico, o de investigación requiere de un estado
de ánimo especial, eso que llaman inspiración, pero que en realidad es el
conocimiento concreto del tema que se va a explicar, además de tener una visión
del mundo más o menos formada para poder ubicar en un contexto determinado la información
sobre lo que se quiere escribir, presentar, informar. Esos escasos segundos de lucidez
son pasajeros, y hay que saberlos aprovechar, de lo contrario no se logrará
escribir y emocionar al lector. Es por este motivos que me fue imposible,
escribir un artículo para el blog, y el culpable de la perdida de estos
momentos recae únicamente sobre un viejo conocido por todos, que poco a poco se
va haciendo espacio en la vida de los aficionados al cine, me refiero a
NETFLIX, un sistema de video descarga que viene como aplicación en los nuevos
blurays y smarts tv. Este sistema, vil ladrón del tiempo y asesino en serie del
ocio, entro a mi vida como un amor a
primera vista, como esa mujer hermosa que al solo observarla a los ojos se
tiene la certeza de que será la mujer de tu vida, y que cuando al fin esta
junto a ti la transforma completamente. Solamente alguien de nuestra generación
puede entender lo que siento en estos momentos por este sistema.
A
mediados de los ochenta y mediados de los noventa , época donde pasé mi niñez y
adolescencia, era casi imposible obtener una película en formato físico, ya que
eran pocas las empresas que se arriesgaban a importar películas originales al país
(en su mayoría VHS y Laser Disc ), y si a eso le sumamos los pocos recursos que
un niño y adolescente de estas épocas tenía (recuerden cuando juntaban sus
monedas para comprar una golosina, ir al cine, y más frívolamente para comprar
el trago corto en la tienda de la esquina), además pensemos que para nuestros
padres, un reproductor VHS era un articulo superfluo y sobre todo caro, que lo
comprabas en Miraflores o te lo mandabas traer de Tacna, por lo tanto ver una película
un fin de semana en el formato que fuere
era un privilegio. Creo que este exclusivismo hizo que me comenzara a gustar el
cine. Ya adolescente, a inicios de los noventa, mi mejor amigo se compro un reproductor
VHS, y de la mano de èl , cada sábado, con un amigo más nos reuníamos a ver
films. Fueron en estas veladas frente al televisor que comenzamos a descubrir nuevos géneros, desde las películas
de Tarantino, pasando por las películas de acción americanas de los ochenta, y
de terror serie B (¿Alguien se acuerda de “Especie de vampiros”? la peor porq……),
hasta el porno mas hardcore, esto abrió frente
a nosotros un mundo nuevo e interesante. Fue tanto el impacto en nosotros que
nuestras conversaciones, ya sea en los recreos del colegio o en las últimas
horas de clase en el salón, se centraban en que película habíamos visto o veríamos
el fin de semana.. En esa época lo único de cine de autor que conocíamos eran las
películas de Tarantino, Algunas de Lych, etc, y eran las que menos se
alquilaban en el video club de nuestra zona. En esas épocas, cada película representaba
una época de nuestra vida, y servían como
filtros que tamizaban nuestra realidad, nuestra manera de ver el mundo.
El
tiempo paso y finales de los 90 se masificaron
dos medios visuales que alimentarían mi apetito por los films, nos
referimos a la televisión por cable y el dvd. Esta época transcurre
paralelamente a mi época de estudiante universitario, y mis primeros intentos
por vivir solo, esto, sumado a mi soledad crónica propia de esa época, llevaron
a que fuera el tiempo en que vi más películas
y compre más DVD (por supuesto los dvd eran piratas). En esa época no era muy
exigente, con que la película me divirtiera o alimentara mi ego por haber visto una película
que el común de personas no había visto y ni se le ocurría ver, me bastaba. Por
tratar de obtener ese aire snob propio del intelectual que se cree saberlo todo
y que puede entender las cosas que los otros mortales no entienden comencé a ver más films europeos, films que en
un principio no me tocaban, pero que
poco a poco me fueron gustando. Deje un poco de lado, y sin darme cuenta, como
un hecho natural, de ver las grandes producciones de Hollywood, esas que solo
sirven para pasar un buen rato, y si las veía, era solo para divertirme. Así transcurrió
esa época, buscando películas, yendo hasta polvos azules para ubicar los films que
deseaba ver. Poco a poco se me fue formando el gusto por ver una buena imagen,
y la mayoría de films en polvos, tenían una calidad de video que dejaba mucho
que desear, era todo un trabajo, por eso las películas que forman parte de mi filmoteca
de esta época no son muchas.
A
mediados del año 2009, totalmente decepcionado del cine hollywoodense, y ya con
vida de pareja, me di de lleno a ver cine francés, comprar blurays originales,
y ver series, de preferencia las de HBO (series donde los mejores
directores estadounidenses que no se
alinean con el sistema de superproducciones se han refugiado), y europeas. Con
el inicio de mi vida en pareja, pude agenciarme de las cosas que tanto había deseado
de adolescente y niño, me hice con un muy buen sistema audiovisual, una sala
dedicada al cine, a la música y al descanso (suerte que a mi mujer le gusta el
cine independiente más que a mí) donde pasamos todas las noches con ella,
viendo una película o algún canal de cable. Cuando me vi en la necesidad de comprar otro
reproductor de bluray, me di con la sorpresa de que se podía ver Netflix. Fue toda
una odisea para su servidor lograr instalar Netflix en mi nuevo reproductor, y
cuando al fin lo logre hacer, créanmelo, atravesé el umbral de otra realidad,
me sentí como en mis épocas de adolescente cuando colocábamos el casete de VHS
en el reproductor por primera vez, desconcertado porque aquello que en otras
épocas resultaba casi imposible (tener tamaña videoteca sin ocupar tanto
espacio), tener al alcance de la mano tantos filmes, series y documentales, de casi todo el mundo (lástima
que netflix no tiene en su catalogo las películas editadas por CRITERION, no
todo es perfecto) para poder disfrutarlos a la hora que uno quiera, y sin
tiempo para verlo todo, es algo maravilloso, y a la vez frustrante, porque no
puedes ver todas las series que podrías ver, ni todos los filmes, ya sean para
divertirte, o para pensar (tiene un buen catalogo de cine latinoamericano).
El
tiempo, el destino, el contexto, son muy irónicos, antes era muy difícil encontrar
un buen film, y que tenga calidad de imagen y de audio, ahora, con Netflix, se
tiene todo a la mano, una calidad de imagen decente, un audio muy bueno, y todo
a un precio muy económico, que más se puede desear……., bueno si, existe una
sola cosa, desear que el día dure unas
treinta y dos horas como mínimo.
Aureliano
