La
labor de llevar un blog y lograr que su contenido sea de calidad con cierta
coherencia que permita al lector pensar y sobre todo formar su propia opinión
sobre los temas que se presentan en las publicaciones, además de aparecer con
cierta frecuencia, no es tarea fácil. La
mayoría de veces dedicamos más tiempo a
informarnos, leer otras publicaciones, ver buen cine, y pensar en lo que se va
a publicar. Cuando se tiene la idea de lo que se va a publicar, comienza el
proceso, muchas veces divertido e intenso, de estructurar estas ideas, de
ordenarlas por medio de conectores lógicos, ver si no se contradicen los
postulados, etc, etc….y cuando llega el momento de escribirlos, nos damos
cuenta que es la hora de ver nuestra serie favorita, un film que tenemos
pendiente, hacer la tarea de la universidad, o simplemente perdernos en los
miles de caminos que nos ofrece la internet. Esta procrastinación propia de
nuestra sociedad que está cada día más conectada, pero a la vez más solitaria que
nunca, nos lleva a no publicar de manera continua. Este ¿defecto? es la verdadera causa de ello, lo que no
significa que se dejara de publicar, ya que en estos momentos la redacción
trabaja a doble turno para lograr que las publicaciones sean más continuas.
Para resarcirnos con usted querido y amable lector publicamos la cuarta entrega
del extenso ensayo de nuestro colaborador Carlos Vega. Esperamos que sea de su
agrado.
El Amor: Herramienta de Libertad en la Sociedad Moderna
V
Aprender
a amar no es fácil, mucho menos enseñar a amar, ya que amar es algo personal,
subjetivo. Una manera de enseñar las experiencias es por medio de historias de
vida, entendiendo que la experiencia es el cúmulo de historias personales que
se tiene sobre ciertos hechos en particular, pero sobre todo hechos que han
cambiado y marcado nuestra vida: las decepciones, los fracasos, los logros, los
amores, los sacrificios, las luchas, etc, que forman nuestra personalidad. El
ser humano desde siempre deseo compartir con sus semejantes sus experiencias,
primero de forma oral, con las historias que se contaban alrededor de los
hogares, en las noches, cuando las familias extendidas se reunían para contar
los hechos del día, socializar, compartir, etc. Con el pasar de los siglos
estas comunidades se fueron transformando en poblados más grandes,
donde las
principales actividades económicas eran la agricultura, el pastoreo, la artesanía.
A la larga éstos poblados crecieron más y más, hasta transformarse en ciudades,
la mayoría de veces amuralladas, para protegerse de los “otros”. Es en ésta
época que surge uno de los más grandes descubrimientos: la escritura, que
consiste en plasmar el verbo, en un soporte físico, por medio de símbolos
fonéticos, o de un alfabeto (creación más tardía en la historia de la
humanidad). Este descubrimiento desencadenó muchos cambios en la humanidad, no
solamente en el campo económico, ya que su primer uso fue para certificar
intercambios y operaciones comerciales, si no también sociales. Por primera vez
se podían transmitir el conocimiento a generaciones posteriores. Al principio
la escritura solo fue conocida por pocas personas, en su mayoría sacerdotes (de
todas las religiones), escribas, contadores, cortesanos etc. En tiempos
modernos, con la aparición de la imprenta y la difusión del invento y su
resultado (los libros) por todo el mundo, se cambio de una manera radical la
manera de enseñar experiencias. El aprendizaje emocional, aquel que se da de
padres a hijos, ya no era suficiente. Si se quería lograr adquirir más
riquezas, o una posición más alta en la sociedad, tenías que saber leer.
Gracias a la imprenta, y sobre todo a los libros, los grandes pensadores y
autores, pudieron transmitir lo que pensaban, sus razonamientos, sus
investigaciones, su mundo emocional, sus contradicciones, sus descubrimientos.
La expansión de estas ideas por el mundo gracias a la imprenta permitió que el
mundo cambiara, que el hombre se diera cuenta de que el mundo era más grande de
lo que creía, que la naturaleza se puede cambiar, de dudar de la legitimidad de
los reyes, y de la existencia de algo muy superior a nosotros. El conocimiento,
la experiencia escrita en papel, se convirtió en la base para las revoluciones
que permitieron al hombre liberarse de sus cadenas, emocionales y económicas.
Esta libertad no fue gratuita, ya que dio inicio a éste eterno combate entre la
comunidad y la sociedad moderna, que utilizando sus medios de represión,
trataron de acallar y destruir a las voces que trataban de liberarnos, e
instruirnos para no caer en la trampa de éste sistema moderno. En realidad ésta
es una lucha de amor, de amor al prójimo, un aprendizaje continuo, donde los
libros, los buenos libros, aquellos que revolucionan nuestro pensamiento, que
exaltan nuestras emociones y nos hacen crecer, son el alimento de éste amor.
Carlos Alberto Vega Vidal
Febrero 2015
