jueves, 4 de junio de 2015

Mea Culpa.......

La labor de llevar un blog y lograr que su contenido sea de calidad con cierta coherencia que permita al lector pensar y sobre todo formar su propia opinión sobre los temas que se presentan en las publicaciones, además de aparecer con cierta frecuencia, no es tarea fácil.  La mayoría de veces dedicamos más  tiempo a informarnos, leer otras publicaciones, ver buen cine, y pensar en lo que se va a publicar. Cuando se tiene la idea de lo que se va a publicar, comienza el proceso, muchas veces divertido e intenso, de estructurar estas ideas, de ordenarlas por medio de conectores lógicos, ver si no se contradicen los postulados, etc, etc….y cuando llega el momento de escribirlos, nos damos cuenta que es la hora de ver nuestra serie favorita, un film que tenemos pendiente, hacer la tarea de la universidad, o simplemente perdernos en los miles de caminos que nos ofrece la internet. Esta procrastinación propia de nuestra sociedad que está cada día más conectada, pero a la vez más solitaria que nunca, nos lleva a no publicar de manera continua. Este ¿defecto?  es la verdadera causa de ello, lo que no significa que se dejara de publicar, ya que en estos momentos la redacción trabaja a doble turno para lograr que las publicaciones sean más continuas. Para resarcirnos con usted querido y amable lector publicamos la cuarta entrega del extenso ensayo de nuestro colaborador Carlos Vega. Esperamos que sea de su agrado.



   El Amor: Herramienta de Libertad en la Sociedad Moderna 



V

Aprender a amar no es fácil, mucho menos enseñar a amar, ya que amar es algo personal, subjetivo. Una manera de enseñar las experiencias es por medio de historias de vida, entendiendo que la experiencia es el cúmulo de historias personales que se tiene sobre ciertos hechos en particular, pero sobre todo hechos que han cambiado y marcado nuestra vida: las decepciones, los fracasos, los logros, los amores, los sacrificios, las luchas, etc, que forman nuestra personalidad. El ser humano desde siempre deseo compartir con sus semejantes sus experiencias, primero de forma oral, con las historias que se contaban alrededor de los hogares, en las noches, cuando las familias extendidas se reunían para contar los hechos del día, socializar, compartir, etc. Con el pasar de los siglos estas comunidades se fueron transformando en poblados más grandes, 
donde las principales actividades económicas eran la agricultura, el pastoreo, la artesanía. A la larga éstos poblados crecieron más y más, hasta transformarse en ciudades, la mayoría de veces amuralladas, para protegerse de los “otros”. Es en ésta época que surge uno de los más grandes descubrimientos: la escritura, que consiste en plasmar el verbo, en un soporte físico, por medio de símbolos fonéticos, o de un alfabeto (creación más tardía en la historia de la humanidad). Este descubrimiento desencadenó muchos cambios en la humanidad, no solamente en el campo económico, ya que su primer uso fue para certificar intercambios y operaciones comerciales, si no también sociales. Por primera vez se podían transmitir el conocimiento a generaciones posteriores. Al principio la escritura solo fue conocida por pocas personas, en su mayoría sacerdotes (de todas las religiones), escribas, contadores, cortesanos etc. En tiempos modernos, con la aparición de la imprenta y la difusión del invento y su resultado (los libros) por todo el mundo, se cambio de una manera radical la manera de enseñar experiencias. El aprendizaje emocional, aquel que se da de padres a hijos, ya no era suficiente. Si se quería lograr adquirir más riquezas, o una posición más alta en la sociedad, tenías que saber leer. Gracias a la imprenta, y sobre todo a los libros, los grandes pensadores y autores, pudieron transmitir lo que pensaban, sus razonamientos, sus investigaciones, su mundo emocional, sus contradicciones, sus descubrimientos. La expansión de estas ideas por el mundo gracias a la imprenta permitió que el mundo cambiara, que el hombre se diera cuenta de que el mundo era más grande de lo que creía, que la naturaleza se puede cambiar, de dudar de la legitimidad de los reyes, y de la existencia de algo muy superior a nosotros. El conocimiento, la experiencia escrita en papel, se convirtió en la base para las revoluciones que permitieron al hombre liberarse de sus cadenas, emocionales y económicas. Esta libertad no fue gratuita, ya que dio inicio a éste eterno combate entre la comunidad y la sociedad moderna, que utilizando sus medios de represión, trataron de acallar y destruir a las voces que trataban de liberarnos, e instruirnos para no caer en la trampa de éste sistema moderno. En realidad ésta es una lucha de amor, de amor al prójimo, un aprendizaje continuo, donde los libros, los buenos libros, aquellos que revolucionan nuestro pensamiento, que exaltan nuestras emociones y nos hacen crecer, son el alimento de éste amor.
                                                            Carlos Alberto Vega Vidal
                                                                         Febrero 2015