Una
joven cualquiera sale de su casa temprano rumbo a su escuela, y al inicio de un
viaje iniciático para descubrir la vida, sus implicancias, y las relaciones
humanas que se construyen en el trayecto…….es así como comienza “La vie d’Adele”
un film dirigido por Abdellatif Kechiche, film que ha sido merecedor de muchos galardones
cinematográficos siendo los más importantes
la Palma de Oro a Mejor película en el festival de Cannes 2013, y el Premio
Cesar (una suerte de premios Oscar francés) a mejor actriz revelación para Adèle
Exarchopoulos, actriz principal del film.
El
film se centra en Adèle (Interpretada
por la ya mencionada Adèle Exarchopoulos) y su viaje a través de un mar de
sensaciones y sentimientos contradictorios que poco a poco van formando su
personalidad, siendo el personaje de Emma (Léa Seydoux) y su colorido cabello
azul el detonante para los cambios que suceden en su vida. El film se divide en
dos partes bien marcadas, la primera nos muestra a una Adèle joven y
adolescente, que estudia en un típico liceo, donde forma parte de un grupo de
adolescentes que casi la presionan para acercarse a su primer encuentro
heterosexual, de la mano de otro joven con el cual tiene una relación fugaz,
típica de la edad, pero que oculta en el fondo el desinterés que tiene Adèle
por una relación con los jóvenes del sexo opuesto. Durante este proceso, como una
visión de algo que uno siempre deseaba pero que no sabía que deseaba, aparece Emma,
que despierta en Adèle un interés que no conocía. Un beso apasionado en la
escalera de su liceo con una joven de su escuela activa en ella el deseo de
experimentar, suponemos, algo que siempre llevaba dentro. La desilusión frente
a este encuentro que no resulta en una relación seria, lleva a Adèle a
explorar, casi como Alicia en el país de las maravillas de Carrol, el mundo que
desea conocer, que se materializa en un bar gay, donde por cosas del destino,
se vuelve a encontrar con la chica del cabello azul, que se convierte en su guía
dentro de este mundo alternativo.
El
verdadero encuentro consigo misma y sus emociones se da cuando Emma va a buscarla
a la salida del liceo, y así comienza la historia. Adèle joven, pragmática,
gustosa de adquirir nuevos conocimientos, y Emma, artista, filósofa, hedonista.
Estos dos mundos se encuentran con un apasionado beso que le da Adèle a Ema, y
termina con una larga, sensual, y real escena de sexo lésbico de más de 7
minutos de duración. Adèle descubre el placer, y una nueva forma de comunicar
sus sentimientos. Su vida de adolescente se ve trastornada por esta relación con
Emma ya que su grupo de amistades no acepta este tipo de relaciones.
La
película poco a poco se va centrando en la relación de Adèle y Emma, donde dos
mundos distintos van a tratar de integrarse. Estos mundos están representados
por los padres de Emma, familia burguesa adinerada ligada al arte, que ve a
Adèle como un persona simple y de metas humildes, y los padres de Adèle, de
clase trabajadora y de ideas pragmáticas, que ven en Emma una joven pretenciosa
y desligada de la realidad. Cada una de estos encuentros, que generarían enormes
problemas y discusiones en una pareja son resueltas por Adèle y Emma en la
cama, en tórridas escenas de sexo, donde el color azul es el fondo de esta comunicación
sensual y sensorial. El punto máximo de sensualidad se da al final de la
primera parte, cuando Adèle posa desnuda para Emma, como símbolo de su
ilimitado amor.
La
segunda parte del film nos muestra a una Adèle un poco mayor, que vive una vida
de pareja con Emma. En esta parte Adèle choca con una realidad totalmente
diferente a lo que se imaginaba, o que el amor le hizo creer, ella se da cuenta
que no pertenece al mundo intelectual y artístico donde se desenvuelve y vive
Emma, mundo de personas inteligentes pero desconectadas de la realidad,
realidad que Adèle observa todos los días cuando enseña a los niños en la
escuela maternal. Poco a poco las dos se van alejando, más por sus orígenes sociales
y manera de ver el mundo, que por el cansancio de la rutina. Esto se refleja en
el cambio de los colores que se da en la ambientación del film, el azul va
desapareciendo dando lugar a colores más oscuros, acompañados de música latina
que posiblemente representa lo novedoso para Adèle. Es en este punto que Adèle se
libera, y sigue sus instintos. La supuesta integración de estos mundos se
rompe, irónicamente por lo que frágilmente los unió, es decir, lo sexual. El desengaño
se transforma en un paso más para la madurez de Emma y de Adèle. La vida
comienza para Adèle. El último encuentro entre Adèle y Emma nos trae de vuelta
a escena el color azul (color que representa en este film a la sexualidad, el
deseo y amor), y nos explica que lo único que unía a Adèle y Emma era lo sexual.
La escena final es una representación de lo que es y pudo ser la vida de Adèle
y Emma.
Este
film a nuestro parecer muestra a un Abdellatif Kechiche que ha creado ya un
universo y lenguaje propio, aquellos que hemos observado sus films nos podemos
dar cuenta de los lugares comunes que su lenguaje visual nos muestra, como por
ejemplo las tomas cerradas de los rostros de sus actrices, como no olvidar el
rostro de Hafsia Herzi como Rym en “Le grain et le mulet”, o el rostro de
Adèle, con su boca entreabierta, o manchada de comida, como el de Rym cuando
come el couscous que su “padre putativo” le obsequia. Aquí nos podemos dar
cuenta de los gustos que tiene el director por este tipo de actrices, que luego
de haber trabajado en sus obras, se convierten en actrices famosas. La mayoría de
sus films nos muestran lugares comunes, con una ambientación que es a nuestro modo
de entender, muy buena y lograda, además de apelar a sentimientos y sensaciones
que solamente los que han pasado por cierto tipo de experiencias pueden entender.
Cómo no elogiar esos silencios incómodo, asfixiantes y que nunca terminan pero
que son importantes para fijarnos en las expresiones de los actores y actrices,
ya que los diálogos y la oralidad, sobre todo en “La vie d’Adèle” no son tan
importantes, y sólo son el medio para que se inicie y se despliegue la escena.
Finalmente
podemos decir que “La vie d’Adèle” es un film que nos dejará pensando en lo que
significan las relaciones interpersonales, sea el género sexual que fuere, y el
duro camino hacia la madurez emocional. Sean servidos.
Aureliano
Abril 2014

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